Como consecuencia de un drástico descenso de las tasas de vacunación a nivel mundial, muchos países están experimentando brotes de sarampión. Según estimaciones de la la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, más de 140.000 personas murieron de sarampión en 201830.000 más que en 2017– y los casos están ascendiendo en todas las regiones a un ritmo alarmante. Hasta el 5 de noviembre de 2019, se habían notificado 440.263 casos confirmados a la OMS en los 187 Estados Miembro, lo que confirma la reemergencia de una epidemia que en 2016 se creía controlada.

El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus que se suele transmitir a través del contacto directo y del aire. Si bien puede presentarse en todas las edades, afecta con mayor gravedad a niños menores de 5 años, y se caracteriza por la presencia de sarpullidos en la piel y cuadros de fiebre agudos. Pese a la existencia de vacunas muy económicas y efectivas que han ayudado a reducir en un 80% las muertes por esta enfermedad en el período 2000-2017, los brotes de sarampión siguen propagándose rápidamente por todo el mundo debido a que no se alcanzaron y mantuvieron las coberturas vacunales mayores al 95% de la población recomendadas por la OMS.

El mapa elaborado a partir de datos sistematizados por la OMS da cuenta de que las poblaciones de países con bajos recursos son las más afectadas por los brotes de sarampión. Sin embargo, el factor socioeconómico parece no ser excluyente, ya que la epidemia hizo que diversos países europeos como el Reino Unido, República Checa, Grecia y Albania, por ejemplo, perdieran el estado de países libres de sarampión frente al reestablecimiento de la circulación endémica (casos de sarampión por un período mayor a doce meses). De hecho, los países con las mayores tasas de incidencia cada 100.000 habitantes en el período julio 2018-junio 2019 fueron Madagascar (África oriental), Ucrania y Georgia (Europa oriental).

Aproximándonos a nuestro continente, según la última Actualización Epidemiológica del Sarampión de la Organización Panamericana de la Salud, desde el 1 de enero al 12 de diciembre de 2019 se notificaron 15.802 casos confirmados de sarampión, incluidas 18 defunciones, en 14 países y territorios de la región.

Como puede verse en el gráfico, Brasil es el país con mayor cantidad de casos registrados de la región (85%) y allí la epidemia se ha cobrado la vida de 15 de las 18 personas fallecidas hasta el momento en nuestro continente. El estado más poblado de este país, São Paulo, concentra el 91% del total de casos a nivel nacional: en lo que va de este año se notificaron 48.754 casos sospechosos, de los cuales 12.296 fueron confirmados, incluyendo 14 defunciones.

Argentina, por su parte, atraviesa el peor brote de sarampión desde el año 2000, con un total de 85 casos confirmados a la Semana Epidemiológica 49, la mayoría concentrados en la Provincia de Buenos Aires (62) y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (19).

Si bien Argentina cuenta con uno de los calendarios de vacunación más completos del mundo, en los últimos años bajó la cobertura de varias vacunas. La triple viral, que previene el contagio de Sarampión, Rubeola y Paperas, por ejemplo, se encuentra por debajo del 95% recomendado y en provincias como Entre Ríos alcanza el piso de cobertura del 77,2%. Sin embargo, vale aclarar que por el momento estos índices no se traducen en un aumento de los casos de contagio de sarampión.

Las causas de la reemergencia

Consultada sobre las causas de la reemergencia, la Dra. Silvia González Ayala, profesora Titular de la Cátedra de Infectología de la Facultad de Medicina de la UNLP, afirmó que al piso de las coberturas vacunales debe agregarse otra serie de razones:

«Falta de liderazgo y políticas sostenidas en el subsector salud, carencia de un programa comunicacional para la vacunación, bajo nivel de alerta de los miembros del equipo de salud en el primer nivel de atención (son 20 generaciones de egresados que no tuvieron oportunidad de asistir un caso), sensación de seguridad en la población (porque las últimas epidemias ocurrieron en 1997-1998 y focalizada en la ciudad de Córdoba en el año 2000), desconocimiento de la gravedad de la enfermedad, insuficiente información referida a que se requieren dos dosis administradas después del año de edad y que las personas nacidas a partir de 1965 deben cumplir con este calendario, temor a los potenciales efectos adversos a la vacunación porque no hay casos de la enfermedad, la negativa a vacunar por situaciones particulares (religión, hábitos de vida), noticias falsas y la acción de los grupos Antivacunas y la escasa difusión de información referida a la situación actual».

Además, González Ayala expone una serie de interrogantes que se plantean en el campo de la infectología frente a la situación que estamos viviendo: ¿cómo se explica la presentación de casos en adolescentes/adultos con vacunación completa certificada?, ¿ha sufrido modificaciones el virus sarampión debido la presión ejercida por la vacunación?.

El problema del acceso

Recientemente la Fundación Bunge y Born dio a conocer los resultados de un nuevo estudio denominado Índice de Confianza y Acceso a Vacunas (ICAV). Basado en 7.000 encuestas realizadas a mayores de 15 años en todo el país, el estudio analiza la importancia, seguridad y eficacia que las personas otorgan a las vacunas, la reticencia de la comunidad a vacunarse, y qué barreras de acceso le impidieron vacunarse en el último año.

El ICAV 2019 concluye que la confianza en las vacunas es bastante alta: el 95.8% considera que son seguras, el 95,47% las cree importantes para los niños y el 93,69% las considera efectivas.

Sin embargo, en cuanto a las barreras de acceso, el estudio muestra que alrededor de un 13% no logró vacunarse o vacunar a los menores a su cargo la última vez que intentó hacerlo. El faltante de vacunas se revela como el principal motivo, con mayor intensidad entre quienes tienen niños a cargo.

Consultado por Infobae, uno de los miembros del equipo de especialistas en estadística y ciencia de datos de la Fundación, Antonio Vázquez Brust, advirtió:

“Detectamos que en la Ciudad de Buenos Aires es un 60% la cantidad de casos donde un fracaso al vacunar se debió a faltas de vacunas mientras que en Gran Buenos Aires se acerca a un 90% la cantidad de instancias en las cuales alguien fue a vacunarse y no pudo por falta de vacunas”. 

Esta afirmación fue corroborada indirectamente por el nuevo titular del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, quien informó que los casos de sarampión ascienden a 64 en su jurisdicción y denunció que existe un faltante de vacunas contra esta enfermedad, que estarían retenidas en la Aduana

“La Provincia tiene una cantidad de población que no ha sido vacunada convenientemente, tenemos faltante de vacunas en lo que llamamos la dosis cero que es la que se le da a los chicos de entre 6 y 11 meses”, explicó Gollan en una conferencia realizada el miércoles 18 de diciembre en el  hospital “El Dique” de Ensenada.

Acto seguido, anunció una campaña contra el sarampión en los trece municipios que registran más casos: Almirante Brown, Hurlingham, Ituzaingó, Lanús, La Matanza, Lomas de Zamora, Merlo, Moreno, Morón, Quilmes, Tigre, Vicente López y Tres de Febrero.

Prevención

No existe ningún tratamiento antiviral específico contra el virus del sarampión, pero sí una vacuna muy económica y efectiva para prevenirlo, que se viene utilizando desde hace más de 50 años. La importancia de la vacunación es que protege tanto a quienes reciben la vacuna como a toda la comunidad, lo que implica un beneficio para todos.

En Argentina la vacuna es obligatoria y gratuita en todos los vacunatorios y hospitales públicos del país. El Calendario Nacional de Vacunación incluye dos dosis de vacuna triple viral: una a los 12 meses y otra a los 5 años de edad.

  • De 12 meses a 4 años inclusive: deben acreditar una dosis de vacuna Triple Viral (sarampión-rubéola-paperas).
  • Mayores de 5 años, incluidos los adultos: deben acreditar dos dosis de vacuna con componente contra el sarampión aplicada después del año de vida (monovalente, doble o triple viral) o confirmar a través de un estudio de laboratorio la presencia de anticuerpos contra sarampión.
  • Las personas nacidas antes de 1965 no necesitan vacunarse porque se consideran protegidos por haber estado en contacto con el virus.

Para más información consultar:

Sarampión

Es una enfermedad viral muy contagiosa. Afecta sobre todo a los niños y niñas y en algunos casos puede ser letal. La vacunación es la única manera efectiva de prevenir el sarampión.