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En este post me propongo pasar en limpio en qué devino aquella tesis que comencé a escribir en marzo de 2015 y reflexionar en torno a las diferentes formas de concebir las narrativas transmedia.


Comencé el año 2015 preguntándome sobre qué iba a hacer mi tesis de grado. A lo largo de la licenciatura en periodismo y comunicación social me interesé en las nuevas formas narrativas y expresivas que posibilitan las tecnologías de la información y las comunicaciones, por lo cual seguí muchos proyectos multi-cross-trans y otros media, como los de Álvaro Liuzzi, y hasta pude aportar un granito de arena en algunos (ver Malvinas30 y 70Octubres). Así fue que me entusiasmé con la idea de generar un proyecto.

La temática surgió de otro de mis intereses: la literatura. En una de las tantas lecturas de verano me devoré “El Eternauta”, la obra de Oesterheld y Solano López, que aparte de ser la mejor historieta de ciencia ficción argentina, tenía unos condimentos que la hacían ideal para cruzar con los desarrollos teóricos propios de las narrativas transmedia.

Como indico en la introducción de la tesis, en un primer momento observé que lo que los artistas habían creado era más que una historieta, se trataba de un mundo ficcional o transmedial muy rico, a partir del cual se habían generado un repertorio de historias de ficción y personajes en diversas formas mediáticas. Es decir, no sólo se habían creado precuelas, secuelas y spinoffs de la obra, sino que las expansiones del mundo trascendían la historieta como forma artística, medio y soporte. Los lectores-fans y diversos artistas habían tomado los elementos de la obra y los habían hecho circular a través de diferentes medios. Así, encontramos falsos avances, trailers y recreaciones de escenas a modo de animación y actuadas, en Youtube o Vimeo; radioteatros, temas musicales y discos homenaje con una proyección más abarcadora; obras de teatro, sitios web que hacen culto a la obra, estatuas, murales, infografías, merchandising y hasta una instalación que permite experimentar el mundo del viajero de la eternidad.

Según escribí en un primer momento, la dimensión transmedia del Eternauta estaba dada, por un lado, por ciertas características propias de la historieta: la habilidad de Oesterheld para construir mundos, la narrativa circular -que rompe con la linealidad del tiempo- y la condición de viajero del tiempo y del espacio del Eternauta -que permite que sea posible para los lectores y productores situar al protagonista en cualquier tiempo y lugar apelando a su imaginación.

Por otro lado, también era definitorio lo que los lectores-fans y artistas habían hecho/hacen con la narrativa: expandirla a través de otras historietas o adaptarla a otros lenguajes para que circule por medios distintos al original.

Según consta en el proyecto de tesis, el análisis sería realizado a partir de los principios de las narrativas transmedia (ver aquí y aquí), que a mi entender servirían para dar cuenta del movimiento de sentidos a través de los medios y del complejo entramado cultural que involucra la interacción de lectores devenidos en productores y una obra, en este caso literaria. El problema era que, salvo algunos pasajes como los referidos a la historia de Jesús y la Odisea (hasta donde había leído), Henry Jenkins entendía al transmedia storytelling como la forma narrativa de la era de la convergencia. Es decir que el concepto estaba asociado a las formas de entretenimiento del siglo XXI.

Sin embargo, a poco de comenzar, Carlos Scolari me alertó sobre un texto de su autoría- “El Eternauta. Transmedia expansions, political resistance and popular appropriations of a human hero”- publicado en el libroTransmedia Archaeology. Storytelling in the Borderlines of Science Fiction, Comics and Pulp Magazines, que reúne otros textos de Matthew Freeman(University of Nottingham) y Paolo Bertetti (Università di Siena).

Transmedia Archaeology – Storytelling in the | C. Scolari | Palgrave Macmillan

In this book, the authors examine manifestations of transmedia storytelling in different historical periods and countries, spanning the UK, the US and…

En el libro, los autores ofrecen tres ejemplos de lo que denominan unaarqueología transmedia, entendida como la construcción transmedia de mundos ficcionales que preceden la identificación y conceptualización que realizó Jenkins en 2003 de una práctica que se asume propia de fines del siglo XX.

En este sentido, el planteo principal es que el transmedia no es un fenómeno que dependa de las condiciones actuales de los medios, la industria y la convergencia tecnológica y que tampoco está ligado exclusivamente a los Estados Unidos. Justamente, si tenemos en cuenta las dos principales características de las narrativas transmedia -que el mundo ficcional se despliega a través de diferentes medios y que los consumidores devenidos en productores asumen un rol activo en el proceso de expansión- es posible entender el transmedia storytelling como un fenómeno que antecede a la era de la convergencia.

A través del estudio de los casos de “Conan el Bárbaro”, “Superman” y “El Eternauta”, los autores sugieren que las ficciones populares (pulp fictions) de los años dorados expandieron sus universos narrativos a través de cuatro factores -implicación y expansión narrativa, serialidad, y los vínculos retroactivos para la creación de mundos- que son parte de la fabricación de las narrativas transmedia en el contexto contemporáneo.

“Por ende podemos inferir que cierto núcleo característico de lo que entendemos como un fenómeno mediático contemporáneo puede haber funcionado bajo circunstancias diferentes en diferentes periodos históricos”.

Esta línea de investigación había sido presentada a modo de Sección Especial en la edición 2014 del International Journal of Communication, tituladaTransmedia Critical: Empirical Investigations into Multiplatform and Collaborative Storytelling, en la que se afrontan los tres grandes núcleos problemáticos generados por las narrativas transmedia: la producción, la textualidad y el consumo.

Gracias a estos desarrollos teóricos, aquella tesis que había comenzado a escribir en un intento por reconocer la dimensión transmedia del Eternauta, encontró una línea de investigación en la cual enmarcarse. La clave está en entender que ciertas características, prácticas y estrategias que se consideran constitutivas de esta forma de narrar historias preceden al ecosistema mediático contemporáneo y pueden rastrearse en relatos del pasado.

Así fue que con el Director de la tesis nos propusimos identificar las características constitutivas del mundo transmedial del Eternauta -según los postulados de Klastrup y Pajares– para luego analizar su evocación en las expansiones narrativas -aquellas realizadas en formato de historieta- y las mediáticas -en otros medios. De esta manera, logramos tomar una fotografía del mundo transmedial del viajero de la eternidad, con las limitaciones propias de este medio: ¿qué es acaso una fotografía sino una imagen duradera de un instante de luz?.

Esta fotografía está por revelarse, pronto habrá más novedades…


Publicado originalmente en Medium.

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